viernes, 28 de diciembre de 2018

Y aquí estamos…. Otra vez.

14963381_10157689706815383_1852470023703618852_nEn el 2011 fue mi último post en este sitio, hasta hoy. No puedo creer que ya hayan pasado 7 años y aun lo conserve.
Así que con el fin de darle vida nuevamente, aquí  estoy, con más temas, más edad y quiero pensar que con más experiencia, pero eso si, los mismo deseos de plasmar mis ideas en un lugar en donde probablemente nadie los vea. Muy triste, lo sé.
Pero quizás pueda compartir en enlace con alguien más (claro que quien sabe si lo abra siquiera), para que vea alguna reseña de un libro malo o mi opinión sobre uno bueno, mis impresiones sobre una película o cualquier tema que asalte mi cabeza en algún momento del día. Por que eso es lo que pretendo hacer, así que si quieres leerlo, adelante. Si te quieres reír, estás en tu derecho. Realmente esto no es una cosa seria. Tal vez son temas que pueden no interesarle a nadie. ¡Pero oye! De alguna manera se tiene que llenar este espacio.
Así que, aquí vamos. Iniciaré contando un poco de las muchas cosas que han pasado en mi vida en estos siete años:
-Subí de peso: Lo que me ha torturado toda mi vida. Y es que no todas las cirugías son mágicas. Después de la manga gástrica a la que fui sometida hace nueve años y que me permitió bajar 40 kilos, logré subir un poco. Si, es bastante difícil mantenerse en un peso bajo de todos modos. Al menos para mi lo es que tiendo a subir de peso como el dólar sube su precio cada semana. Y aunque mis porciones de comida no son tan grandes como lo eran antes o son los de cualquier persona, mis malos hábitos alimenticios me han hecho ganar peso. No crean, realmente es traumático para mi ver que mis tallas aumentan en la misma magnitud que mi autoestima disminuye. Me resulta difícil tener que seguir una dieta cuando en realidad no como mucho, sólo que debo de dejar de lado la comida chatarra. También la actividad física es necesaria y es que tener una vida sedentaria en mi anterior trabajo no me ayudaba para nada. Por supuesto no he gandado esos 40 kilos que perdí, pero si 20, que es demasiado. Así que prometo bajar nuevamente.
318351_10150803669995383_822406626_n-Se casó una de mis mejores amigas. Al principio fue difícil asimilarlo, pero me fui acostumbrando a que ya era una señora casada. Increíble. Debo decir que es una de las bodas más bonitas a las que he ido y mira que he ido a muchas. Aquí bailamos porque había un habiente muy divertido, la comida estaba deliciosa, si y realmente lo pasamos muy bien. No, no tuve el ramo que lanzó para sus amigas solteras y eso no es novedad, jamás me ha caído ¡Gracias a Dios!. Hubo estrés en ella, como en toda novia, pero creo que las cosas salieron muy bien al final porque el novio tenía “esa mirada” que todas queremos ver al final del pasillo. Siempre recuerdo esa boda con mucho cariño y si, fui dama, por cierto.
-Cambié de carro a camioneta. Si, dejé mi chevrolet cavalier de cuatro cilindros por una jeep cheroke que me hizo ver mi suerte. Y es que esto es lo peor que pude haber hecho pues a pesar de que sí, era más cómodo por el espacio, la condenada gastaba gasolina como si fuera de 8 cilindros gracias a su motor grande. También me sacó dinero de donde no tenía, y es que aparte de gasolina me salió delicada, la muy desgraciada, porque todo se le descomponía y pues si, la necesitaba y ahí voy a arreglar todos sus desperfectos. ¡Un martirio! Pero aun así me aguantó bastante, porque era de uso rudo, apenas para mi.
– Mi vida social ha ido disminuyendo. A pesar de que no he sido muy antrera, si soy de las mujeres que disfruta de un café entre amigos, las idas al cine, una reunión en casa de mis amigos o una buena charla. Lo sigo haciendo, pero cada vez en menos medida. Creo que debo tomar cartas en el asunto y reanimarla más. Pero es cierto eso que dicen de los 30’s, tus amigos cada vez se vuelven más ocupados, tu misma no tienes tiempo para muchas cosas y sólo quieres llegar a casa y olvidarte del mundo mientras andas vestida como indigente.
-Recuperé mi visa. Si, después de años sin poder pasar a los Estados Unidos, en el 2012 la tramité nuevamente. Fue agradable volver a visitar a todas aquellas personas que conozco y viven allá. Claro, me la robaron otra vez el 5 de mayo del 2014, lo recuerdo perfecto. Pero la tramité nuevamente y aun andamos con visa. Gracias a Dios, sino lo que sigue será enamorar a un gringo, casarme y así ya no tener este tipo de detalles.
15698305_10157948941200383_5460432283942358549_n-Cambié mi trabajo. Después de ocho años ininterrumpidos de trabajar para el Periódico El Mañana de Reynosa, decidí que era tiempo de crecer y seguir adelante buscando algo nuevo, salir de mi zona de confort para enfrentarme a nuevos retos. Me arriesgué y las cosas no salieron como yo esperaba. No me gustó estar de 9 de la mañana a 8 de la noche en un lugar encerrada haciendo cosas que no me gustaban del todo. Tenía que aprender códigos, claves, técnicas, que lo hice y mi ese don de gentes que tengo me ayudó un poco para hablar con las personas, pero no era lo mío. Tampoco me permitieron quedarme más de un mes. Pasaron cosas feas, intervinieron en mi contra pero al final, salí ganando. Entré a otra empresa en donde todo es mejor. Estoy en Hora Cero trabajando en la revista social Clase. Aquí estoy desde hace casi cuatro años. Muy buenos cuatro años. Aunque tener un horario no me encanta, me gusta mi trabajo, he hecho cosas nuevas, no sólo me dedico a hacer notas de eventos sociales, sino que incursioné a los espectáculos, eventos culturales y las entrevistas de semblanza en donde la verdad estaba verde, porque fueron pocas las que hice en donde estaba antes. He crecido profesionalmente mucho más en tres años que en los ocho anteriores y eso me gusta.
-Me mudé. Si, una gran aventura. Apenas serán cuatro años de que decidí vivir de manera independiente en un fraccionamiento algo bastante alejado de la civilización y ciertamente retirado de mi trabajo. Pero me gusta mi casa y mi independencia. Claro, no todo es miel sobre hojuelas, nadie dijo que esta aventura sería fácil, porque seré honesta, no lo es. Me enfrenté a dos robos en mi casa, si, se metieron dos veces y se llevaron lo poco que tenía. También me di cuanta de que nadie hará las cosas que a ti te corresponden, las cuentas corren sólo por tu parte. Si, ya me encargada de estas cosas cuando vivía con mis papás, pero a veces me ayudaban y aquí pues todo depende de mi. Poco a poco me voy haciendo de mis cosas y la verdad es que no hay nada que disfrute más que llegar a mi casa, vestirme de indigente y ponerme cómoda en mi camita a leer un rato. Y la verdad, se siente bien bonito saber que estas haciendo las cosas tu sola, que sí, es una chinga, pero al final del día vale la pena.
1896760_10155773281430383_4088817995018072256_n-Cumplí 30. Pues si, entré al tercer piso. Y es verdad eso de que esta es la edad del: “A mi nunca”. Y es que la ranitidina, el paracetamol y las pastillas de la alergia se han vuelto indispensables para traer en mi bolsa, pues ya no puedes andar comiendo de todo sin que haya consecuencias como acidez, dolor de estómago y recientemente, que algo me cause alguna alergia. Además las pastillas de dolor de cabeza y las gotas para la resequedad en los ojos, porque la vista se cansa de estar todo el día frente a una pantalla.
-Descubrí alergias. Yo que no me había dado cuenta de esto nunca, hasta hace poco me enteré que tengo la “bendita alergia de la primavera”. ¡Odioso! Esto lo descubrí gracias a que comí una carne guisada en chile rojo me causó una alergia muy fuerte que hizo que mi cuello, espalda, brazos y manos se llenaran de un sarpullido muy feo. ¿Y eso qué tiene que ver? Bueno sucedió en los inicios de la primavera y bueno para aliviar esa alergia tuve que comprar benadryl para tomarla. No, las ronchas no se quitaron en el primer día ni en el segundo, pero me di cuenta de que no se tapaba mi nariz, ni me constipaba como todos los días cuando no tenía gripa. Todo tuvo sentido cuando dejé de tomarlas y nuevamente sentí esas molestias. También parece que soy alérgica al vino de oferta aparte del ciertos tines de cabello. Un día tomé algunas copas de vino tinto y blanco en una carne asada, y al siguiente día amanecí cubierta de ronchas muy grandes y rojas. Claro, tomé otro medicamento más fuerte.
-La leche entera me cae pesada. Si, un día de pronto me di cuenta de que algo me hacía daño en mi estómago, pero no podía saber que era. Hasta que un día al tomar mi avena por las mañanas lo descubrí y le comenté a mi mejor amigo. Él sólo me dijo: “Bienvenida a los 30”. Muy triste mi caso. Claro, ahora tomo leche deslactosada. ¡Maldita sea!
Captura de pantalla 2018-05-18 a las 14.34.51-Tengo dos bendiciones caninas. Si, yo que siempre había dicho no querer una mascota porque no tenía el tiempo para dedicarle porque los perros necesitan de ti, de que seas responsable. Bueno, ahora tengo dos hijas perrunas. La primera en llegar fue Chleo y eso porque un día en internet vimos que habían publicado que estaba una perra con sus cinco bebés abandonadas en una colonia. Y sí, ahí vamos mi hermana y yo en la noche a buscarlas. Después de dar mil vueltas dimos con ellas y las llevamos a casa. La idea inicial era darlas en adopción, pero después nos encariñamos con ellas. Cuando nos dimos cuenta ya estaban grandes y nadie las quería, así que nos las quedamos. Un día nos dimos cuenta que Chleo tenía rasguños en su carita y era más tímida que las demás, pues resulta que sus hermanas la estaban maltratando y pues me la llevé a mi casa. De inmediato se acopló a mi. Le encantan los mimos, comer, lamer mis manos y destruir mis cosas. Es muy juguetona y puedo decir que tranquila pese a sus travesuras. También tengo a Copito, ella también tiene su historia. Mi mamá la encontró a ella y a su hermanita en medio de la calle, las habían abandonado para ser atropelladas. Se las llevó a su casa y como ella ya tiene muchos perros, me quedé con esta, porque a mi mamá le gustó más Tiana. En fin, es un remolino, ya ha destrozado dos pares de mis zapatos y mis chanclas de uso diario, entre prendas de vestir mías. Si, es traviesa. Y yo, pues trato de no golpearlas o maltratarlas…  (jajajajaja).
-Me quitaron la vesícula. Un día me di cuenta de que algo estaba mal en mi, no solo porque bajé 20 kilos rapidísimo y sin hacer dieta, sino porque al comer un pedazo de pollo frito me dio un dolor espantoso en mi estómago. No, no era gastritis porque con las miles de cosas que tomé no se me pasaba el dolor. Uno muy fuerte por cierto, que no me daba tregua. Pero no me quejé ni dije nada. Sólo que mi mamá me preguntó si estaba bien y le dije que si, sólo me dolía la panza, entonces ella dijo: “Viridiana, vete a urgencias, estás pálida”. Y fui. Pues si, la herencia de los Leal me persigue. Me dijeron que era la vesícula y me tenían que operar. Así que hoy en día soy una de las que ya no cuentan con ese órgano. Y es que según las palabras textuales del doctor yo estaba “atascada de piedras”. Que de haber tenido hijos me la hubiera dado en la mano para usarla de sonaja por lo llenita que estaba. ”Ya no hagas corajes, mijo” fue lo que me dijo. Inevitable para mi, por supuesto. Pero el caso es que fue toda una experiencia no muy linda, por cierto. Y es que en un principio me dijeron que sería laparoscopía, después ya cuando estaba en el quirófano, a punto de entrar en la somnolencia de la anestesia, me dicen que no, que va a ser cirugía abierta. Obviamente el tener al anestesiólogo intentando convencerme de meter una aguja para inyectar pavos en mi columna, a la enfermera poniendo mal el catéter en mis venas de niño (lo cual me pone nerviosa porque odio las agujas y me desmayo al ver mi sangre) y al doctor diciendo que me va a abrir, me puso histérica, lloré y casi aviento todo, pero en eso pusieron anestesia y me dormí como niña buena a la que acaban de regañar. No, no me pusieron la anestesia en la columna, afortunadamente por que me negué del todo. La verdad me dio un poco de pena porque el anestesiólogo estaba guapo, jajajajaja. Si cortaron mi panza dejando una gran cicatriz, una más. Ya después me explicó el cirujano que tuvo que hacerlo así debido a la complicación de mi vesícula, que como estaba muy llena y con muchas adherencias, tenía que revisar que no se hubiera ido alguna piedra a otros órganos. También dijo que estaba a punto de reventarse y que ese problema tenía conmigo más de cinco años. Lo raro es que jamás me dolió hasta ese momento.
13987629_159886621113873_8357517873509019513_o-Corrí. ¡Si! Y es genial. Yo que decía que no estaba hecha para el deporte me aventuré a hacer entrenamiento de corredores para poder hacer mis primeros 5k. ¡Y lo logré! Por meses estuve siendo parte de las Warrior Women’s un club de corredoras y es de las mejores cosas que he hecho. Me sentí súper bien, me demostré que todo es cuestión de querer para poder hacer las cosas que no creías que podías hacer. Además cocí a mujeres increíbles a las que puedo llamar amigas mientras descubría que realmente me gustaba correr. Si David, tenías razón. Obviamente, después tuve mejor condición física y aunque mi peso no se redujo, si las tallas, que no era muy notorio pero pasó. Ahora extraño esas tardes en donde nos divertíamos mucho y corríamos. Tengo que retomarlo.
-Despedí a un gran amigo. Uno de los momentos más dolorosos que he vivido en este tiempo, fue sin duda decirle adiós a mi gran amigo Carlos. Nunca había sentido tanto la muerte de de una persona como me pasó con él. Y es que convivíamos mucho, era uno de mis mejores amigos, nos veíamos seguido y hablábamos de todo un poco. Realmente no podía creer cuando me dieron la noticia, porque fue inesperada. Aun era joven y tenía muchos proyectos por hacer. Es triste saber que no pudo continuarlos. Hasta el día de hoy lo extraño mucho y pienso en él. Hay momentos en los que me parece escuchar su risa, esa que era tan contagiosa. He llegado a abrir la ventana de conversación en facebook en algunas ocasiones y cuando estoy a punto de mandarle un mensaje recuerdo que él no los va a contestar porque ya no está. Si, aun duele. Pero me quedo con esos momentos tan divertidos que pasamos juntos. Sonrío cuando me acuerdo de él porque es inevitable. Gordo, te extraño.
-Mi prima se fue. Otra cosa triste que sucedió es que mi prima Martha, que era algunos meses mayor que yo, murió de cáncer en el estómago. También es una de esas cosas que por más que piensas no puedes asimilar. Por qué una mujer tan joven y llena de vida de un día para otro se va apagando poco a poco. Mostró siempre fortaleza y esa bonita sonrisa que tenía. Dejó un gran vacío, por supuesto pero siempre la recordaremos con esa risa que siempre nos contagiaba, como cuando decíamos cualquier cosa ella soltaba esa carcajada y es que le gustaba estar con nosotras porque siempre la hacíamos reír. Aun extraño esas tardes en casa de mis papás en donde después de comer jugábamos lotería. Ay Martha. Te fuiste muy pronto.
Pues no, no todo ha sido padre, ha habido grandes momentos y algunos tragos amargos. Conocí gente muy interesante a los que puedo llamar amigos. Pero lo más importante es que crecí, maduré y todas esas experiencias vividas han dejado una enseñanza que han hecho de mi la mujer que soy ahora, porque descubrí que tengo fortaleza aunque yo misma me crea débil y a veces tenga ganas de llorar y mandar todo por la borda. Pero eso mismo es parte de vivir, porque la vida es así, con altas y bajas, a veces como en una montaña rusa en donde todo pasa de prisa, que te permite ver el panorama. Otras veces un sube y baja que te deja saber lo que se siente estar arriba para a la siguiente vuelta estar abajo.
Aun hay muchas cosas que tienen que suceder, retos nuevos que enfrentar y no tengo idea de lo que va a pasar mañana, pero sé que tendré la fuerza suficiente para vivirlo.

Amarte también es cuidar tu salud

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Nuevamente, después de meses he regresado a este blog, pero ahora es un tema un poco controversial pues hay muchos puntos de vista, así que yo sólo daré mi opinión y experiencia porque ya viví ambas partes y puedo contarles lo que se siente estar en cada uno.

Cuando vi la portada de la nueva edición de Cosmopolitan UK lo primero que me llamó la atención fue que sale esta modelo plus size, Tess Holliday, lo cual lo amerita pues generalmente no salen este tipo de chicas en portadas de ninguna revista de moda, la última que vi fue a Adele y la misma revista se quejó porque fue una de las ediciones menos vendidas, debido a que es gorda. Estúpido, lo sé, pero cierto.
En fin, para quienes no sepan, Tess es una modelo de tallas grandes que promueve la aceptación de uno misma con la talla que tienes, pues al final de cuentas la gente te amará mientras tu te ames. 
Fue nombrada por Vogue Italia como una de las modelos de tallas grandes más importantes del mundo además de que es la modelo de mayor talla contratada por una agencia de comunicación importante, porque como ya sabes este espacio está monopolizado para las mujeres que son delgadas y entran en una talla muy, muy pequeña.
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Tess además de ser una mujer con un considerable sobrepeso, es poseedora de un rostro hermoso. Porque sí gente, está gorda pero ya quisieran muchas flacas tener esa cara tan bonita y esas facciones tan finitas, además del porte que tiene porque a pesar de su tamaño puede lucir de manera espectacular prendas que no son consideradas para mujeres de su complexión.
Y es justamente esta una de las características de ella, que pese a que le han dicho que la ropa que utiliza no están diseñadas para su cuerpo, a ella no le importa y se lo pone, dejando a todos impactados por la manera de lucirlo.
En la entrevista que le hace Cosmpolitan, Tess habla de como sin pretenderlo fue alcanzado popularidad justamente por ponerse prendas que le decían no eran para ella, empezó como un juego que alcanzó dimensiones que jamás imaginó.
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Y aunque admiro el valor que debe de tener para ponerse ropa que, honestamente yo no podría usar jamás por todos esos complejos que tengo, hay mucho más en esta controversial portada que quisiera contar.

Controversial, si, así como lo leen. Del mismo modo como sería poner a una mujer con delgadez extrema. Y aunque en el caso de Tess, quien navega con la bandera de: “Ámate tal como eres, acéptate con tu sobre peso y aprende a querer a esas llantinas”, por lo menos yo, no estoy del todo de acuerdo con esto y les diré por qué.


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El hospital donde me operé usó mi imagen como inspiración. 40 kilos menos en un año.

En carne propia.
Les voy a contar un poco de mi experiencia para que sepan por donde voy. Como bien saben, toda mi vida he sido gorda y por supuesto he sufrido de comentarios hirientes por parte de la gente y en la mayoría de mis allegados. Crecí como el patito feo, porque toda mi vida todos los que me rodeaban me hicieron creer que yo era fea y pues que gorda jamás sería bonita. (Eso tiene mucho que ver con mis complejos).
Como se imaginarán, me puse a dieta muchas veces, porque en serio me decían que debía hacerlo así que dejé de comer para poder bajar de peso. Mi día a día era: “No comas eso. No, eso no se te ve bonito. Debes dejar de comer, sino como quieres adelgazar. Estás bien gorda. Con ese cuerpo nunca lucirás ninguna prenda”. Todos los días para mi era un martirio, porque no, nada de lo que tenía en mi closet se me veía bonito. Las veces que iba a comprar ropa, era deprimente porque lo que me gustaba no me quedaba. Así que usaba esa ropa vieja y grande que, según yo, disimulaba mis “llantitas”.
¿Saben lo que es tener 16 años y ser obesa? Bueno, pues les cuento que es horrible. Obviamente los chicos no te voltean a ver y cuando lo hacen, te miran mal. En la prepa algunas chicas criticaban mi manera de comer, cuando a veces era lo único que comía. Dejé de preocuparme por como me veía, usaba la ropa que mis padres compraban para mi o que era heredada. No, nunca vestí a la moda. ¿Cómo hacerlo si nada me quedaba? Me veía al espejo y en ocasiones lloraba.. ¿Cómo iba a hacer para perder 40 kilos? Eso era imposible, pues con las dietas que hacía no perdía nada de peso. Así que lo olvidé, me dediqué a estudiar y pensar en lo que quería ser de grande.  

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Si, soy yo a los 24 años. Mayo del 2008

Fue hasta cuando tenía 25 años que me dieron la oportunidad de operarme. La manga gástrica era el sueño dorado de las gordas como yo. Pero en ese tiempo era experimental pues muy pocas personas en Reynosa se la habían hecho y apenas estaban esperando resultados. Y aquí viene lo interesante. A pesar de que yo pesaba117 kilos con 500 gramos y tenía una talla 20 de pantalón y la 3X L me quedaba algo justa, la cirugía se tuvo que retrasar porque ¿qué creen? yo tenía anemia. Así como lo leen. El hecho de que yo estuviera con más de 40 kilos de sobrepeso no quería decir que mi salud fuera buena.
Total que después de 11 inyecciones de beyodecta (que duelen horrores) y  tres cajas de pastillas de hierro y una dieta a base de alimentos que contienen este mineral, mi hemoglobina subió de 6 a 11 y fue que pudieron operarme. 

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Esta es del 24 de diciembre del 2009

Bajé 40 kilos en poco más de 6 meses, increíble ¿no? Eso que veía tan inalcanzable, pasó, sucedió y yo era realmente feliz porque en serio, parecía otra persona.
Claro que la dieta que llevé era muy estricta, prácticamente no comía mucho. Mis porciones eran muy pequeñas. Es decir era no poder terminar un bote de segunda etapa de guerber. Las cremas y sopas pues eran parte de mi alimentación pero si comía dos o tres cucharadas yo estaba bien.
Llegué a usar una talla 7 de pantalón, y tengo que decir que eran Levis, de esos que no estiran. Así que si era esa talla. De blusa usé M y a veces usé S. La sensación de ponerme prendas tan pequeñas (al menos para mi, después de estar acostumbrada a tallas más grandes) fue increíble. Jamás, en mi vida pasó por mi cabeza que yo podía usar algo así.
Mi físico cambió muchísimo, cada vez que me tocaba la cara, la sentía más pequeña; Los pies también se redujeron, ahora me pongo una talla más pequeña; Las piernas estaban muy delgadas. De hecho me veía muy bien y me sentía mejor. La gente me veía y trataba diferente. Por que sí, cuando eres gorda te tratan como si tuvieras una enfermedad contagiosa.
Y así me mantuve un buen tiempo porque, no, nada es para siempre y no era una solución mágica. Lo que pasa es que a pesar de que bajé muchísimo de peso y ahora era una mujer delgada, se les olvidó darme un tratamiento muy importante, el psicológico. Porque sí, en mi mente yo seguía siendo gorda. Aun compraba mi ropa en los departamentos de tallas grandes, hasta que una vez me dijeron: tu ropa está en está área (la de tallas más chicas).
Como mi mente aun era gorda y no tenía buenos hábitos, aumenté de peso ¡20 kilos! Traumáticos 20 kilos, que después perdí gracias a que las piedras en la vesícula no me dejaban comer nada, pero los recuperé una vez que me la quitaron.
Es difícil pero no imposible.  

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Marzo 2018

Pero para no hacer la historia muy cansada les diré que al menos el año pasado aumenté mucho de peso, realmente me preocupaba mucho esta situación y entre más me preocupaba, pues más aumentaba.
Me puse a dieta, hice ejercicio y no, nada de esto funcionó, al contrario parecía que bastaba con oler la comida o darle like a cualquier video de Tatsy para aumentar. Me desesperé mucho, realmente me sentí desesperada al grado que dejé de comer. Y no, tampoco funcionó.
Así que decidí dejarlo por la paz, dejé de pensar en todos esos kilos que estaba ganando y en como cada vez mi ropa me quedaba más ajustada. Y por arte de magia, dejé de subir de peso. Pero no, tampoco bajaba.
Fue cuando cumplí los 35 años que decidí poner un alto a esos excesos que he llevado siempre, a esos malos hábitos que han hecho que mis cachetes crezcan al igual que el resto de mi cuerpo. Porque oye, el cuerpo necesita de cuidados después de los 30 y por desgracia no podemos darnos ciertos lujos que cuando tienes 20. Te preocupan las enfermedades que la obesidad puede ocasionar, así que ya era tiempo de centrarnos y ver por un futuro.

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Este es el tipo de comida que preparo a diario. Además de comida de todo tipo.

Empecé a cambiar mi manera de comer, es decir, seguía comiendo las mismas pequeñas porciones que he conservado después de la manga gástrica, pero ahora ya cocinaba con otro tipo de aceite, incorporé frutas y verduras a mi menú porque la verdad me había olvidado de ellas.
Dejé de tomar refresco, harinas, y exceso de grasas que se habían vuelto parte de todas mis comidas y decidí tomas más agua, que la verdad si tomaba medio litro al día, era mucho.
Mi comida claro que era deliciosa, comía bien y cada tres horas como siempre, solo que en vez de unas galletas, pan, papitas o un elote, entre comidas había fruta o cacahuates naturales.
Sin proponérmelo realmente, en poco más de un mes bajé cuatro kilos… ¡4 kilos! Se dicen fácil, pero en serio no saben lo que esto significa para mi.
Ser saludable, también es amarse.

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Esta es mi foto más reciente.

¿A donde quiero llegar con todo esto? Pues que si, está bien eso de amarte tal como eres, eso está súper bien. Si tienes sobre peso, si eres bajito o muy alto, si tu piel es blanca o morena, debes sentir amor y respeto por ti mismo, porque si tu mismo no lo sientes por ti, nadie más lo hará.
Estoy bien con eso, pero también pienso que parte del amor propio es querer que tu cuerpo esté bien, es decir, que sea saludable. Amarte no significa que debas olvidar tu salud, es no querer que el día de mañana tengas diabetes, hipertensión o cualquier enfermedad derribada por la obesidad.
Tener una vida saludable no significa que vas a dejar de comer todas esas cosas que te encantan, sólo que no tendrás que hacerlo todos los días. Intenra equilibrar tu alimentación, sal a caminar un poco por las tardes, no tienes que matarte de hambre o dejar los pulmones en el gym. Sólo intntalo y verás poco a poco grandes resultados.
Si no sabes como hacerlo o tienes dudas puedes acercarte a un profesional porque tampoco es como que vayas a saber como hacerlo sola. Pero en serio, inténtalo y verás como vas cambiando tu manera de ver las cosas.
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Les dejo el link para que vean la entrevista de Tess y su cuenta de instagram para que vean como se ve de increíble con cada uno de sus outfits. La neta envidio su valentía y su cara, porque realmente su cara es hermosa. Ya quisiéramos muchos ser la mitad de lo bonita que es ella y tener el estilo que tiene.

Ser tú, no duele...

Por fin he vuelto después de tantos meses y quise escribir una vez más antes de que el año termine, por eso plasmo aquí esos pensamientos que han asaltado mi cabeza en los últimos días.
Y es que ya se está acabando el 2018 y la verdad no sé si a ustedes les pase pero en diciembre y un mes antes de mi cumpleaños, es cuando más reflexiva me vuelvo. Quiero pensar que es porque justo en este tiempo es la culminación de un ciclo.
Me vuelvo más analítica en lo que respecta a todas las cosas buenas y las malas que ocurrieron en ese tiempo y de esta manera veo la forma en la que puedo mejorarlas en el nuevo periodo que estás por comenzar.
Así he estado en diciembre, he analizado a las nuevas personas que llegaron a mi vida, todos esos buenos momentos ocurridos durante el año y claro, todas esas amargas experiencias que por supuesto dolieron, pero que siempre te dejan un aprendizaje.
Valoro a todos aquellos que con el paso de los años continúan en mi vida y siguen llenándola con grandes momentos, hermosas sonrisas y anécdotas que recordaremos en unos años.
También pienso en que conforme pasa el tiempo te das cuenta quien si, quien no y quien ni en sueños.
Pero una de las cosas que me ha estado dando vueltas en la cabeza, es el hecho de que todo el tiempo escuchas y lees en todas partes y que profesionales lo recomiendan y debes hacerlo, es esa fracesita tan trillada que dice: “debes ser tú mismo”.
Si realmente te pones a pensar, no todas las personas a tu alrededor y en el mundo, están listas ni para ser ellos mismos ni para aceptar las verdaderas personalidades de quienes conocen. Y es justo este el tema que abordaré en esta ocasión.

Avergonzarse de sí mismos.

Para darles un poco de ejemplo les contaré un poco de mi. Siempre he sido una niña un poco introvertida y tímida. Cuando estaba en la secundaria, fui una chica realmente seria, callada, muy buena alumna y respetuosa con mis mayores. Eso sí, con mis amigas cercanas era un poco más desenvuelta, ya saben hacía bromas, hablábamos y nos divertíamos a nuestra manera. Debo decir que fui del grupo de las seriecitas. (Para los que no me creen pueden preguntarle a mis amigas, a quienes todavía conservo). Nunca me mentí en problemas por conducta ni por no llevar tareas, siempre acudí a todas mis clases y fui aplicada aunque no de las más sobresalientes del salón. 
Cuando entré a la prepa, fui todavía más seria, más callada y más tímida aún. Si tenía amigas, igual, del grupo de las serias, ahora eran menos y claro, seguía haciendo bromas, mostrando mi lado divertido, por que si, tengo un lado divertido.
Pero fue justo en esta etapa que me di cuenta de que mucha gente fingía ser de cierta manera para poder “encajar” en un grupo. Ser aceptados. Yo en cambio seguía siendo tímida e insegura, pues en esta etapa tenía mucho sobrepeso y a esa edad pues los chicos se fijan mucho en las chicas. No en mi, por supuesto, pero ese es otro tema.
El caso, es que esa preparatoria en donde yo estudié había mucho hijo de papi, a algunos los llevaban sus papás, los que tenían suerte traían su propio coche, pero la mayoría andábamos en transporte colectivo.
Yo vivía en una de las colonias más populares de la ciudad, en donde todos hacían malas referencias y ya saben, “la zona jodida” pero eso yo no lo sabía. Total que en una ocasión mi prima, la cual por cierto, vivía a unas casas de la mía y que estudiaba en otra escuela, nos topamos un día a la hora de salida en la parada del microbús, y cuando pasó el correspondiente a nuestra ruta le dije: “Vamos” y ella dijo que esperará otro camión. Y pues no me pareció mal, pensé que iba a otra parte.
En otra ocasión me la volví a topar en la mañana, de ida a la escuela y cuando estaba cerca de su escuela, ella simplemente no se bajó sino que se pasó de largo. Realmente me extrañó porque pensé que llegaría tarde, entonces le dije: ¿porqué no te bajaste aquí? y dijo que pues porque le quedaba más cerca si tomaba otra ruta más adelante. Y pues a mi me pareció lo más correcto.
Nuevamente me la topé otro día al salir de clases e hizo lo mismo, para entonces yo ya había hecho conjeturas erróneas, pensé que iba a hacer alguna tarea a casa de una amiga o simplemente dar la vuelta a otro lugar. Pero mientras charlábamos dijo que iba a casa, entonces cuando llegó la ruta que nos dejaba cerca de casa, yo me moví para subirme y vi que ella no me seguía, entonces le pregunté: ¿Por qué si vas a tu casa no tomas este camión? Ella dijo que iba a tomar otra ruta, y pues esa la dejaba bastante lejos, tendría que tomar dos para poder llegar a casa. Le cuestioné porqué tomarlo y me dijo: “Pues porque me da vergüenza que vean que me subo a este micro y sepan que vivo en La Juárez”.
Debo decir que yo en ese tiempo jamás me había puesto a pensar en eso, nunca pasó por mi cabeza que yo debería sentirme avergonzada de la colonia en donde vivo y la ruta de camión que tomaba. Es decir, a mi no me daba pena, pues porque en realidad mi casa estaba en esa colonia.
También en alguna ocasión ella me comentó que por qué dejaba que mi papá me llevara por las mañanas a la escuela, y pues le dije que para mi era más cómodo. El asunto era que él me llevaba en el camión que usaba para ir al rancho por leña. Les cuento que en aquel entonces teníamos una tienda en donde e vendíamos leña, carbón y ese tipo de cosas. Mi papá viajaba constantemente a Méndez, Tamaulipas para abastecerse de esta mercancía la cual tenía bastante demanda. 
En serio, a mi nunca me dio pena que vieran a mi papá con su ropa sucia del trabajo, ni que me llevara en ese camión viejo, en ocasiones cargado, ni mucho menos en la colonia donde vivía. Todo eso era yo, era parte de lo que yo era. Mi papá tenía su ropa sucia porque trabajaba y no lo hacía en una oficina o alguna empresa como quizás lo hacían los padres de mis compañeras. Él tenía un trabajo propio, más pesado y pues nosotras, mi mamá, mis hermanas y yo ayudábamos. Nunca pensé que debí avergonzarme de ellos, de lo que eran o de lo que era yo.
Eso me enseñó a que la mayoría de los chicos de mi edad fingían ser personas que no eran para sentirse aceptados, porque estúpidamente pensaban que si eran de otra colonia, si tenían coche, dinero o buena ropa eran mejores personas.

Todos fingen.
Al parecer, las cosas no son diferentes hoy en día pues actualmente existe el internet y las benditas redes sociales. Aquí todo el mundo es capaz de crear una historia de sí mismos, una que no siempre tiene que ver con la realidad.
Compartir la marca de ropa que usas, el café que estas bebiendo, tu comida, los lugares en donde estás y que estás haciendo, se ha convertido en el pan nuestro de cada día.
La necesidad de pertenecer a un grupo es uno de los objetivos que el ser humano ha tenido toda la vida, ser parte de algo o alguien, por eso todo el tiempo trata de encajar y buscar su sitio.
Hoy en día la mayoría de la gente se dejan llevar por lo que ven en redes sociales, que si esa chica usa demasiado maquillaje, o que si tiene una bolsa de tal marca o que si se fue de vacaciones a tal lugar, todo eso con el fin de pertenecer a cierto lugar en el mundo. Círculos en donde no se sienten cómodos la mayoría del tiempo.
Lo peor es que usan filtros, bueno no sólo los usan, sino que abusan de ellos con el fin de “mejorar” su apariencia física haciendo que su cabello sea de cierto tono, su piel sea más clara, su cuerpo más esbelto o curvilíneo y sus ojos más claros, hasta llegar al punto de que cuando las ves en persona no las reconoces, pues no tiene nada que ver con lo que ves en internet.
Avergonzarse de quienes son tus padres o la casa en la que vives es avergonzarte de quien eres tú. Por que sí, todo eso de lo que te avergüenzas no es otra cosa más que de ti mismo. Ocultar todo eso no te hace mejor ser humano, no definirá quien eres. Si las personas a tu alrededor no aceptan quien eres tú, ¿para qué forzarte a encajar ahí?
Navegar con la bandera de: soy así de sangrón y egocéntrico porque tengo esta profesión que me deja mucho dinero que me permite tener este coche de lujo, asistir a elegantes sitios, comer platillos excéntricos en lugares costosos, viajar, disfrutar de buenos espectáculos y además alardeas de ello no va a ser que todo eso sea de verdad. La mayoría de las veces las personas que son así en internet, tienen una muy, muy triste realidad. Aquí sólo reflejas tu vacío interior, tu soledad. Fingir ante los demás ser alguien “pudiente” cuando en tu vida real estás completamente sólo en tu casa pequeña de una recámara, desordenada porque no tienes a nadie con quien compartir, ni todas esas cosas que presumías. Eso es triste.
Mi consejo es que lo mejor que puedes hacer es aceptarte a ti mismo como eres en realidad, ser humilde sin necesidad de hacer sentir menos a nadie porque denotas lo que eres tu el inferior. Si tú no aceptas a ti mismo tal cual eres, ¿cómo esperas que las otras personas lo acepten?

La gente no cambia, sólo se muestra cual es.
Toda tu vida vas diciendo a los demás sin palabras como tratarte, si tu permites ciertas actitudes hacía ti, les estás mostrando que eso no te parece mal, que está bien que lo hagan. Pero esto solo es debido a esa necesidad de pertenecer a algo y de encajar en ciertos grupos. No quiere decir que sea tu verdadero ser.
Por eso cuando en algún momento de tu vida, te cansas de fingir las personas a tu alrededor dicen que te has vuelto muy sangrón y cosas de ese tipo debido a que no pueden manipularte como antes lo hacían, como tú les habías permitido que lo hicieran.
También he escuchado mucho esa frase de “es que antes no eras así” o mi favorita: “has cambiado mucho” y de cierta manera, tienen razón. Cambiaste tu actitud al no permitirles más que sean como eran antes contigo, porque ya no estás dispuesto a tolerar esas actitudes.
Y es que el ser humano conforme pasa el tiempo va madurando, empiezas a apreciar las cosas de manera diferente, valoras más lo que tienes y también lo que no, además aprecias más a todas esas personas que a pesar de esto se quedan contigo.
Nuestro pensamiento va adquiriendo nuevas cosas, nuevos conocimientos y también te deshinibes de todo eso que en algún momento te acomplejó. Vas dejando las poses a un lado y aprendes a valorar a todos aquellos que se quedan para compartir contigo esa nueva etapa. O al menos eso quiero pensar.
Por que si, cuando este cambio sucede en ti, no quiere decir que tu personalidad esté cambiando, simplemente estás mostrando tu verdadero tú y esto no siempre agradará a todos.
Deber ser feliz con quien eres, tener seguridad en tu persona para transmitirlo a los demás y demostrar que no hay algo de lo que te avergüences de ti, porque eres valiosa y valiente por mostrar tu verdadero ser. Cuando esto ocurra, entonces los demás lo verán y te admirarán por eso…



Espero que les haya gustado. Prometo volver pronto con alguna otra idea que esté en mi cabeza.
Les agradeceré si pueden dejar comentarios, eso me haría feliz.

Y les cuento que ahora pueden verme a mi junto a mi amiga y compañera Fabby García en nuestro programa de radio por internet llamado “Cosas de Mujeres” a través de “El Bunker, la radio por internet” todos los martes a las 7:00 p.m. Les comparto el link para que le den like a la pagina, vean de que se trata y nos escuchen… Muchas gracias.


https://www.facebook.com/elbunkerradioreynosa/videos/306776306828137/

Me he mudado




He decidido mudarme. Después de varios años de estar usando el blog de wordpress decidí que quiero estar aquí, me parece más practico. Así que a partir de este día, que se conmemora el Día de los Inocentes, empezaré a compartir mis ocurrencias desde aquí.
Voy a trasladar los temas ya abordados en mi anterior blog e iniciaré con más temas a partir del siguiente año. Sólo espero que sean más seguidos. Generalmente mi cabeza está llena de ideas, pero mis días no tienen el suficiente tiempo para dedicarme a escribir aquí, aunque si lo haga constantemente.
Espero que les guste este cambio, como a mi... Empezamos.


Este es mi anterior blog, espero puedan darle una checadita

https://viridianaleal.wordpress.com/