En el 2011 fue mi último post en este sitio, hasta hoy. No puedo creer que ya hayan pasado 7 años y aun lo conserve.
Así que con el fin de darle vida nuevamente, aquí estoy, con más temas, más edad y quiero pensar que con más experiencia, pero eso si, los mismo deseos de plasmar mis ideas en un lugar en donde probablemente nadie los vea. Muy triste, lo sé.
Pero quizás pueda compartir en enlace con alguien más (claro que quien sabe si lo abra siquiera), para que vea alguna reseña de un libro malo o mi opinión sobre uno bueno, mis impresiones sobre una película o cualquier tema que asalte mi cabeza en algún momento del día. Por que eso es lo que pretendo hacer, así que si quieres leerlo, adelante. Si te quieres reír, estás en tu derecho. Realmente esto no es una cosa seria. Tal vez son temas que pueden no interesarle a nadie. ¡Pero oye! De alguna manera se tiene que llenar este espacio.
Así que, aquí vamos. Iniciaré contando un poco de las muchas cosas que han pasado en mi vida en estos siete años:
-Subí de peso: Lo que me ha torturado toda mi vida. Y es que no todas las cirugías son mágicas. Después de la manga gástrica a la que fui sometida hace nueve años y que me permitió bajar 40 kilos, logré subir un poco. Si, es bastante difícil mantenerse en un peso bajo de todos modos. Al menos para mi lo es que tiendo a subir de peso como el dólar sube su precio cada semana. Y aunque mis porciones de comida no son tan grandes como lo eran antes o son los de cualquier persona, mis malos hábitos alimenticios me han hecho ganar peso. No crean, realmente es traumático para mi ver que mis tallas aumentan en la misma magnitud que mi autoestima disminuye. Me resulta difícil tener que seguir una dieta cuando en realidad no como mucho, sólo que debo de dejar de lado la comida chatarra. También la actividad física es necesaria y es que tener una vida sedentaria en mi anterior trabajo no me ayudaba para nada. Por supuesto no he gandado esos 40 kilos que perdí, pero si 20, que es demasiado. Así que prometo bajar nuevamente.
-Se casó una de mis mejores amigas. Al principio fue difícil asimilarlo, pero me fui acostumbrando a que ya era una señora casada. Increíble. Debo decir que es una de las bodas más bonitas a las que he ido y mira que he ido a muchas. Aquí bailamos porque había un habiente muy divertido, la comida estaba deliciosa, si y realmente lo pasamos muy bien. No, no tuve el ramo que lanzó para sus amigas solteras y eso no es novedad, jamás me ha caído ¡Gracias a Dios!. Hubo estrés en ella, como en toda novia, pero creo que las cosas salieron muy bien al final porque el novio tenía “esa mirada” que todas queremos ver al final del pasillo. Siempre recuerdo esa boda con mucho cariño y si, fui dama, por cierto.
-Cambié de carro a camioneta. Si, dejé mi chevrolet cavalier de cuatro cilindros por una jeep cheroke que me hizo ver mi suerte. Y es que esto es lo peor que pude haber hecho pues a pesar de que sí, era más cómodo por el espacio, la condenada gastaba gasolina como si fuera de 8 cilindros gracias a su motor grande. También me sacó dinero de donde no tenía, y es que aparte de gasolina me salió delicada, la muy desgraciada, porque todo se le descomponía y pues si, la necesitaba y ahí voy a arreglar todos sus desperfectos. ¡Un martirio! Pero aun así me aguantó bastante, porque era de uso rudo, apenas para mi.
– Mi vida social ha ido disminuyendo. A pesar de que no he sido muy antrera, si soy de las mujeres que disfruta de un café entre amigos, las idas al cine, una reunión en casa de mis amigos o una buena charla. Lo sigo haciendo, pero cada vez en menos medida. Creo que debo tomar cartas en el asunto y reanimarla más. Pero es cierto eso que dicen de los 30’s, tus amigos cada vez se vuelven más ocupados, tu misma no tienes tiempo para muchas cosas y sólo quieres llegar a casa y olvidarte del mundo mientras andas vestida como indigente.
-Recuperé mi visa. Si, después de años sin poder pasar a los Estados Unidos, en el 2012 la tramité nuevamente. Fue agradable volver a visitar a todas aquellas personas que conozco y viven allá. Claro, me la robaron otra vez el 5 de mayo del 2014, lo recuerdo perfecto. Pero la tramité nuevamente y aun andamos con visa. Gracias a Dios, sino lo que sigue será enamorar a un gringo, casarme y así ya no tener este tipo de detalles.
-Cambié mi trabajo. Después de ocho años ininterrumpidos de trabajar para el Periódico El Mañana de Reynosa, decidí que era tiempo de crecer y seguir adelante buscando algo nuevo, salir de mi zona de confort para enfrentarme a nuevos retos. Me arriesgué y las cosas no salieron como yo esperaba. No me gustó estar de 9 de la mañana a 8 de la noche en un lugar encerrada haciendo cosas que no me gustaban del todo. Tenía que aprender códigos, claves, técnicas, que lo hice y mi ese don de gentes que tengo me ayudó un poco para hablar con las personas, pero no era lo mío. Tampoco me permitieron quedarme más de un mes. Pasaron cosas feas, intervinieron en mi contra pero al final, salí ganando. Entré a otra empresa en donde todo es mejor. Estoy en Hora Cero trabajando en la revista social Clase. Aquí estoy desde hace casi cuatro años. Muy buenos cuatro años. Aunque tener un horario no me encanta, me gusta mi trabajo, he hecho cosas nuevas, no sólo me dedico a hacer notas de eventos sociales, sino que incursioné a los espectáculos, eventos culturales y las entrevistas de semblanza en donde la verdad estaba verde, porque fueron pocas las que hice en donde estaba antes. He crecido profesionalmente mucho más en tres años que en los ocho anteriores y eso me gusta.
-Me mudé. Si, una gran aventura. Apenas serán cuatro años de que decidí vivir de manera independiente en un fraccionamiento algo bastante alejado de la civilización y ciertamente retirado de mi trabajo. Pero me gusta mi casa y mi independencia. Claro, no todo es miel sobre hojuelas, nadie dijo que esta aventura sería fácil, porque seré honesta, no lo es. Me enfrenté a dos robos en mi casa, si, se metieron dos veces y se llevaron lo poco que tenía. También me di cuanta de que nadie hará las cosas que a ti te corresponden, las cuentas corren sólo por tu parte. Si, ya me encargada de estas cosas cuando vivía con mis papás, pero a veces me ayudaban y aquí pues todo depende de mi. Poco a poco me voy haciendo de mis cosas y la verdad es que no hay nada que disfrute más que llegar a mi casa, vestirme de indigente y ponerme cómoda en mi camita a leer un rato. Y la verdad, se siente bien bonito saber que estas haciendo las cosas tu sola, que sí, es una chinga, pero al final del día vale la pena.
-Cumplí 30. Pues si, entré al tercer piso. Y es verdad eso de que esta es la edad del: “A mi nunca”. Y es que la ranitidina, el paracetamol y las pastillas de la alergia se han vuelto indispensables para traer en mi bolsa, pues ya no puedes andar comiendo de todo sin que haya consecuencias como acidez, dolor de estómago y recientemente, que algo me cause alguna alergia. Además las pastillas de dolor de cabeza y las gotas para la resequedad en los ojos, porque la vista se cansa de estar todo el día frente a una pantalla.
-Descubrí alergias. Yo que no me había dado cuenta de esto nunca, hasta hace poco me enteré que tengo la “bendita alergia de la primavera”. ¡Odioso! Esto lo descubrí gracias a que comí una carne guisada en chile rojo me causó una alergia muy fuerte que hizo que mi cuello, espalda, brazos y manos se llenaran de un sarpullido muy feo. ¿Y eso qué tiene que ver? Bueno sucedió en los inicios de la primavera y bueno para aliviar esa alergia tuve que comprar benadryl para tomarla. No, las ronchas no se quitaron en el primer día ni en el segundo, pero me di cuenta de que no se tapaba mi nariz, ni me constipaba como todos los días cuando no tenía gripa. Todo tuvo sentido cuando dejé de tomarlas y nuevamente sentí esas molestias. También parece que soy alérgica al vino de oferta aparte del ciertos tines de cabello. Un día tomé algunas copas de vino tinto y blanco en una carne asada, y al siguiente día amanecí cubierta de ronchas muy grandes y rojas. Claro, tomé otro medicamento más fuerte.
-La leche entera me cae pesada. Si, un día de pronto me di cuenta de que algo me hacía daño en mi estómago, pero no podía saber que era. Hasta que un día al tomar mi avena por las mañanas lo descubrí y le comenté a mi mejor amigo. Él sólo me dijo: “Bienvenida a los 30”. Muy triste mi caso. Claro, ahora tomo leche deslactosada. ¡Maldita sea!
-Tengo dos bendiciones caninas. Si, yo que siempre había dicho no querer una mascota porque no tenía el tiempo para dedicarle porque los perros necesitan de ti, de que seas responsable. Bueno, ahora tengo dos hijas perrunas. La primera en llegar fue Chleo y eso porque un día en internet vimos que habían publicado que estaba una perra con sus cinco bebés abandonadas en una colonia. Y sí, ahí vamos mi hermana y yo en la noche a buscarlas. Después de dar mil vueltas dimos con ellas y las llevamos a casa. La idea inicial era darlas en adopción, pero después nos encariñamos con ellas. Cuando nos dimos cuenta ya estaban grandes y nadie las quería, así que nos las quedamos. Un día nos dimos cuenta que Chleo tenía rasguños en su carita y era más tímida que las demás, pues resulta que sus hermanas la estaban maltratando y pues me la llevé a mi casa. De inmediato se acopló a mi. Le encantan los mimos, comer, lamer mis manos y destruir mis cosas. Es muy juguetona y puedo decir que tranquila pese a sus travesuras. También tengo a Copito, ella también tiene su historia. Mi mamá la encontró a ella y a su hermanita en medio de la calle, las habían abandonado para ser atropelladas. Se las llevó a su casa y como ella ya tiene muchos perros, me quedé con esta, porque a mi mamá le gustó más Tiana. En fin, es un remolino, ya ha destrozado dos pares de mis zapatos y mis chanclas de uso diario, entre prendas de vestir mías. Si, es traviesa. Y yo, pues trato de no golpearlas o maltratarlas… (jajajajaja).
-Me quitaron la vesícula. Un día me di cuenta de que algo estaba mal en mi, no solo porque bajé 20 kilos rapidísimo y sin hacer dieta, sino porque al comer un pedazo de pollo frito me dio un dolor espantoso en mi estómago. No, no era gastritis porque con las miles de cosas que tomé no se me pasaba el dolor. Uno muy fuerte por cierto, que no me daba tregua. Pero no me quejé ni dije nada. Sólo que mi mamá me preguntó si estaba bien y le dije que si, sólo me dolía la panza, entonces ella dijo: “Viridiana, vete a urgencias, estás pálida”. Y fui. Pues si, la herencia de los Leal me persigue. Me dijeron que era la vesícula y me tenían que operar. Así que hoy en día soy una de las que ya no cuentan con ese órgano. Y es que según las palabras textuales del doctor yo estaba “atascada de piedras”. Que de haber tenido hijos me la hubiera dado en la mano para usarla de sonaja por lo llenita que estaba. ”Ya no hagas corajes, mijo” fue lo que me dijo. Inevitable para mi, por supuesto. Pero el caso es que fue toda una experiencia no muy linda, por cierto. Y es que en un principio me dijeron que sería laparoscopía, después ya cuando estaba en el quirófano, a punto de entrar en la somnolencia de la anestesia, me dicen que no, que va a ser cirugía abierta. Obviamente el tener al anestesiólogo intentando convencerme de meter una aguja para inyectar pavos en mi columna, a la enfermera poniendo mal el catéter en mis venas de niño (lo cual me pone nerviosa porque odio las agujas y me desmayo al ver mi sangre) y al doctor diciendo que me va a abrir, me puso histérica, lloré y casi aviento todo, pero en eso pusieron anestesia y me dormí como niña buena a la que acaban de regañar. No, no me pusieron la anestesia en la columna, afortunadamente por que me negué del todo. La verdad me dio un poco de pena porque el anestesiólogo estaba guapo, jajajajaja. Si cortaron mi panza dejando una gran cicatriz, una más. Ya después me explicó el cirujano que tuvo que hacerlo así debido a la complicación de mi vesícula, que como estaba muy llena y con muchas adherencias, tenía que revisar que no se hubiera ido alguna piedra a otros órganos. También dijo que estaba a punto de reventarse y que ese problema tenía conmigo más de cinco años. Lo raro es que jamás me dolió hasta ese momento.
-Corrí. ¡Si! Y es genial. Yo que decía que no estaba hecha para el deporte me aventuré a hacer entrenamiento de corredores para poder hacer mis primeros 5k. ¡Y lo logré! Por meses estuve siendo parte de las Warrior Women’s un club de corredoras y es de las mejores cosas que he hecho. Me sentí súper bien, me demostré que todo es cuestión de querer para poder hacer las cosas que no creías que podías hacer. Además cocí a mujeres increíbles a las que puedo llamar amigas mientras descubría que realmente me gustaba correr. Si David, tenías razón. Obviamente, después tuve mejor condición física y aunque mi peso no se redujo, si las tallas, que no era muy notorio pero pasó. Ahora extraño esas tardes en donde nos divertíamos mucho y corríamos. Tengo que retomarlo.
-Despedí a un gran amigo. Uno de los momentos más dolorosos que he vivido en este tiempo, fue sin duda decirle adiós a mi gran amigo Carlos. Nunca había sentido tanto la muerte de de una persona como me pasó con él. Y es que convivíamos mucho, era uno de mis mejores amigos, nos veíamos seguido y hablábamos de todo un poco. Realmente no podía creer cuando me dieron la noticia, porque fue inesperada. Aun era joven y tenía muchos proyectos por hacer. Es triste saber que no pudo continuarlos. Hasta el día de hoy lo extraño mucho y pienso en él. Hay momentos en los que me parece escuchar su risa, esa que era tan contagiosa. He llegado a abrir la ventana de conversación en facebook en algunas ocasiones y cuando estoy a punto de mandarle un mensaje recuerdo que él no los va a contestar porque ya no está. Si, aun duele. Pero me quedo con esos momentos tan divertidos que pasamos juntos. Sonrío cuando me acuerdo de él porque es inevitable. Gordo, te extraño.
-Mi prima se fue. Otra cosa triste que sucedió es que mi prima Martha, que era algunos meses mayor que yo, murió de cáncer en el estómago. También es una de esas cosas que por más que piensas no puedes asimilar. Por qué una mujer tan joven y llena de vida de un día para otro se va apagando poco a poco. Mostró siempre fortaleza y esa bonita sonrisa que tenía. Dejó un gran vacío, por supuesto pero siempre la recordaremos con esa risa que siempre nos contagiaba, como cuando decíamos cualquier cosa ella soltaba esa carcajada y es que le gustaba estar con nosotras porque siempre la hacíamos reír. Aun extraño esas tardes en casa de mis papás en donde después de comer jugábamos lotería. Ay Martha. Te fuiste muy pronto.
Pues no, no todo ha sido padre, ha habido grandes momentos y algunos tragos amargos. Conocí gente muy interesante a los que puedo llamar amigos. Pero lo más importante es que crecí, maduré y todas esas experiencias vividas han dejado una enseñanza que han hecho de mi la mujer que soy ahora, porque descubrí que tengo fortaleza aunque yo misma me crea débil y a veces tenga ganas de llorar y mandar todo por la borda. Pero eso mismo es parte de vivir, porque la vida es así, con altas y bajas, a veces como en una montaña rusa en donde todo pasa de prisa, que te permite ver el panorama. Otras veces un sube y baja que te deja saber lo que se siente estar arriba para a la siguiente vuelta estar abajo.
Aun hay muchas cosas que tienen que suceder, retos nuevos que enfrentar y no tengo idea de lo que va a pasar mañana, pero sé que tendré la fuerza suficiente para vivirlo.



















