viernes, 15 de marzo de 2019

¿Dónde está la humanidad?

A una cuadra y media de casa de mis papás hay un campo de fútbol en donde muchos de los vecinos van en las tardes o en las mañanas a caminar. 
Hace algunos años, cuando aun vivía con mis papás una prima y yo hacíamos justo eso; Ella pasaba por mi y nos íbamos a caminar y ejercitarnos un poco porque los kilitos subían en nuestro cuerpo.
En una de tantas ocasiones escuchamos que un perro gritó de dolor y lloró un poco, a los segundos se escuchó el patinadero de llantas. 
Yo me asusté y me puse alerta de inmediato, buscando al perrito, pero no vimos nada. Pensamos que quizás dentro de una casa alguno se lastimaría o no sé, cualquier cosa, menos lo que vimos.
Unos minutos más tarde, mi prima y yo nos topamos con una escena que parecía sacada de una película de terror. 
Un perro que la verdad no era de raza pero si tenía un tamaño grande, se veía cuidada y su pelo era de color café, muy bonito, la verdad.
Pero eso no fue lo que causó terror entre nosotras ni las ganas de llorar. Sino que de las cuencas de sus ojos escurría sangre, como si fueran dos largas lagrimas, solo que brotaban coágulos también. 
Corrí a ayudarle, pero este, asustado corrió y se escondió, no lo pude sacar. Decidí que era mejor ir a buscar algo para poder 
guiarla ya que temíamos a que nos fuera a morder y después de lo que pasó, no lo culparíamos. 
Fui a casa de mi mamá, quien se alarmó cuando nos vio llorando a las dos. Le comenté lo que había pasado y ella me dio una cadenita que tenía de nuestros perros, regresamos a buscarla pero no la veíamos por ninguna parte. 
No fue hasta que los rastros de sangre nos guiaron a ella, por que sí, era una ella, nos dimos cuenta después.  La encontramos debajo de un carro, asustada.
Con cuidado nos ganamos su confianza y la llevamos a casa, mi mamá me ayudó a limpiarle el rostro mientras pensábamos que quién habría podido hacer algo tan monstruoso a una perrita indefensa, porque sí, era muy tranquila, juguetona y cariñosa.
La cuidamos, la medicamos, la alimentamos y después de unos días andaba como si nada, eso si, adaptándose a su vida sin poder ver. Era triste ver como topaba con algunas cosas, pero al mismo tiempo era muy gratificante ver que seguía luchando.
Un día en el que mi mamá la sacó al patio de enfrente, pasó una vecina y se acercó a mi mamá para decirle que esa era su perra, que se le había perdido hacía unos días.
Mi mamá le comentó lo sucedido y ella lloró, pues desconocía lo ocurrido con ella, pues sólo sabía que se había salido de su casa y que la buscó pero que no la encontró. Y ya había perdido la esperanza de que esto sucediera, pero afortunadamente la vio ahí en el patio jugando. Obviamente la perrita la reconoció y se fue con ella.

La crueldad, existe.
Debo decir que la historia que les acabo de contar vino a colación después de enterarme que existió un caso parecido hace unos días.
La historia de un perrito, que una chica compartió en redes sociales y que al parecer tenía dueños, no vivía en las calles. 
“Mike” al que unos desalmados no sólo lo golpearon hasta cansarse, sino que no teniendo suficiente con esto, le sacaron los ojos. 
Esto ocurrió en el municipio de Tehuacán, Puebla y por desgracia, este pequeño no corrió con la misma suerte que la perrita que encontramos, pues no sobrevivió.
También vi en facebook, que unos tipos en la Ciudad de México arrojaron a dos perritos callejeros desde el segundo piso de un estacionamiento. Realmente no puedo entender que los orillo a llevar a cabo este acto de crueldad.
O como olvidar el caso del tipo que estando ebrio en una reunión en su casa, llamó a uno de sus perros sólo para navajearlo hasta matarlo. Y que claro, como era de esperarse después huyó porque todo México lo buscaba para lincharlo.
También de todos aquellos casos en donde tiran a la basura a los perritos con pies atados, o con el hocico envuelto en cinta para que no ladren.
¿Cómo alguien puede tener el corazón para hacerle daño a un ser tan indefenso? Realmente es la pregunta que me hago a diario y que no me cabe en la cabeza.

¿Por qué ya no hay humanidad en los humanos? 
Son tantas las cosas crueles que suceden a nuestro alrededor. No sólo con los animales. He leído sobre madres y padres que maltratan a sus hijos al grado de lastimarlos con cortes hechos con cuchillos, navajas o cualquier arma que pueda marcarlos, Quemaduras de cigarros en su pequeño cuerpo, golpes tan fuertes que rompen sus huesos.
Recientemente encontraron el cadáver de un bebé recién nacido tirando en la basura. O el caso de una madre que contaba a su bebé recién nacido en la cabeza y ojos, además que le daba de beber cloro porque no la quería. ¡Por Dios! ¿Qué les pasa?
Todos estos actos monstruosos me hace preguntarme ¿Qué le está pasando a la humanidad? ¿Dónde está la humanidad?
Cada día son los propios animales, si, esos seres que no les gustan a todos, quienes nos dan muestra del amor que existe de ellos hacia su prójimo, por que no importa como sean, ellos cuidan de otros seres que no pueden defenderse. 
Incluso cuidan del mismo humano en sí, cuando ellos sólo les hacen daño. ¡Que vergüenza!
Definitivamente cada día pienso que en el mundo de los animales, el humano es un monstruo, es el villano en su historia. 
¿Cuántos animales más tienen que morir para que se den cuenta de lo que le estamos haciendo al mundo?
¿Cuántas muestras más de humanidad por parte de los humanos necesitamos para darnos cuenta de lo horribles que somos?

Ojalá podamos entender que la crueldad no es el camino a seguir. Si queremos que las cosas cambien, debemos iniciar nosotros ese cambio. Y espero que sea pronto, nos urge.

#TodosTenemosDerecho
#NiUnoMenos
#NoAlMaltrato
#Perritos