Como dije, seguí buscando opciones para una cirugía menos costosa, pues en serio tenia quejuntar mi sueldo de cada semana sin tocar por casi 20 semanas para poder costearlo y pues, tenía que comer y tener luz en casa, entre otros servicios. Es decir, tenía que vivir. Y aunque si tuviera un seguro de gastos mayores sería maravilloso, pero solo contaba con el seguro popular, y fui.
La respuesta fue: Hazte estos estudios de sangre para actualizar tus datos, el oftalmólogo está muy ocupado y no, no hacemos cirugías de cataratas… Ah y la cita para valoración es en octubre y si quieres venir a seguimiento te aconsejo que vengas a una próxima cita.Debo decir que hice la cita para los laboratorios y para la consulta, ambas fueron en mayo y aún estábamos en marzo. Y pensé: “Si ahorita estoy batallando para ver, supongo que en octubre estaré peor”. Así que lo dejé pasar y busqué más opciones.
Me comentaron que fuer a la clínica La Carlota, de aquí de Reynosa, después de todo era lo mismo que me harían en el DIF.
De hecho, me pasaron el numero de teléfono del director, para hablar con él y me diera un espacio para poder acelerar el procedimiento.
Como no le dije que trabajaba en medios de comunicación, porque hasta eso, fui como cualquier ciudadana de Reynosa, pues me trató de manera arrogante y me dijo que no, no me podían atender.
Lo entendí, pues no estaban en campaña. Debo decir que previo a eso estuve tratando de comunicarme solo para pedir información, que incluso era lo que le solicitaba al personaje anterior, pero no, no tuve suerte.
Esperé y al poco otras amigas me comentaron de otro lugar que también hacía campañas para cirugías de catarata a bajo costo y lo mejor es que estarían pronto en Reynosa, así que mandé mensaje e hice cita.
Al llegar vi que había muchísima gente a la que habían citado a la misma hora que a mi y que aun no le tomaban los datos.
Después de dos horas me atendieron, me cobraron la consulta y me mandaron a sentar. Una hora después me pasaron con el primer filtro en donde me hicieron las mismas pruebas de ver las letras a lo lejos, y nuevamente me dilataron la pupila y a esperar.
Otra hora más tarde me pasan con el especialista que me dice: “Pues tienes cataratas en ambos ojos, el derecho es más avanzado. ¿Qué edad tienes?”
Nuevamente respondí que 36 y solo vi la manera en la que me veía… Como si no me creyera. Pero en fin, me mandó con el hombre que me daría el presupuesto.
Supe que no sería barato cuando a un señor unos lentes graduados le iban a costar casi 2 mil pesos y le estaba pidiendo la mitad en ese momento.
Y así fue, solamente la cirugía de un ojo tenía un costo de 15 mil pesos, además de los estudios y el transporte, daban más de 20.
Le dije gracias y me tomó la mano para decirme que si no daba una parte no se me respetaría el precio, le agradecí y le dije que de momento no podía pagar. Entonces me dijo que tenia esa semana para poder apartar el espacio
Me pareció un poco desesperado, así que no me dio buena espina y me fui, bueno, me salí y esperé a que mi hermana fuera por mi porque en serio no podía ver nada.
Y es que esa es otra, cuando te dilatan la pupila no puedes ver mas que manchas. Leer en el celular es una tarea imposible, yo tenia que adivinar y mandar audio. Para leer el mensaje sacar un screen y ampliar a lo mas grande para mas o menos descifrar el mensaje.
Pero tampoco me creían. Está bien, no diré nada más, tengo la culpa por hacerlo parecer fácil.
Total que con mi decepción me fui a casa ya pasando de las 7:00 de la tarde sabiendo que perdí 200 pesos y mi tiempo.
Un trabajo más difícil.
Como saben soy reportera de sociales, mi trabajo consiste básicamente en la cobertura de eventos y entrevistas. En ambas yo tomaba fotos y datos en una libreta, entonces en cuarentena no había necesidad de hacer esto pues las actividades en grupo fueron suspendidas.
Asi que desde casa estaba trabajando, por supuesto ya no tenía que salir a tomar fotos o cubrir algún evento.
Debo confesar que hacer mi trabajo me costaba mucho, porque debo tomar nombres de las personas a las que les tomo foto y la verdad se me dificultaba ver mi letra en la libreta. Pero nuevamente, no, no lo demostraba.
Eso si, mis fotos salían más borrosas y es que, me costaba enfocar con el ojo izquierdo, que era el que usaba a la hora de tomar una foto.
Así que de alguna manera lo agradecí, pues conservé mi trabajo y trataba de hacerlo lo mejor posible, aunque al verme en casa con mucha luz natural me di cuenta que ver lo que estaba en la pantalla no iba a ser como estar en la oficina.
Para que mejor me entiendan, era como si hubiera puesto un velo blanco sobre la computadora y con la luz de ambiente y la de pantalla no me permitiera ver lo que había en la pantalla.
Aumenté el tamaño de la letra no solo en el texto que escribía, sino en la ventana de internet y pantalla.
Y aunque para mi hacer mi trabajo era más difícil nunca me quejé porque gracias a Dios aun tenía un trabajo.
Una nueva opción.
Hablando con una amiga y colega sobre lo de mis ojos, me comentó que los socios del Club Rotario Reynosa hacían campañas de cataratas, que debería de ponerme en contacto con ellos.
Incluso comentó que había sido una socia la que le sugirió me pusiera en contacto con ella, así que eso fue lo que hice. Tenía que mandar un escrito, solicitando el apoyo con el presupuesto que ya me habían dado, cosa que hice pero no obtuve pronta respuesta debido a que los presidentes estaban pasando por una tragedia, gracias al COVID. Así que tuve que esperar un poco más.
Honestamente me sentía muy desilusionada pues no pintaba para pronto mi cirugía, y es que entre que no tenía los recursos y la pandemia, las cosas cada vez se veían más lejanas.
En un día de esos que estaba trabajando, me llegó un mensaje a mi inbox por parte de la clínica La Carlota, de Reynosa y me decían que tendrían una campaña que podía ir para que me consultaran y así operarme.
Mi amiga que me pasó el contacto del doctor que me contestó mal, me dijo que insistiera pero si él me habló de manera grosera sabiendo o pensando que era como una ciudadana cualquiera (que lo soy) no quería que me tratara diferente por ser medio.
Así que fui como lo que soy, una reynosense como el resto, hice fila, pagué mi consulta y esperé a que me atendieran.
Claro había niños, mujeres además de las personas muy mayores que debo decir, iban porque tenían cataratas.
Cuando llega mi turno pues igual me hacen las pruebas de siempre, solo que ahora al ponerme el aumento no veía, con el ojo derecho, y me decía el joven: “no te fuerces, no hay respuestas correctas” y yo: “no, es que si veo, solo que la luz no me deja ver”, es que había un foco cerca del cartel, pero el hombre me vio como diciendo: “Tu y yo sabemos que no es el foco” así que dejé de forzar mi visa y nuevamente colocó las gotas dilatadoras en mis ojos.
Debo decir que ¡arden pa’ la vida! es como si te cayera chile en los ojos. Pero ni modo, era parte del proceso, además ya habían sido varias las ocasiones que me la habían puesto.
Nuevamente a esperar media hora para que el oftalmólogo pudiera atenderme.
Aquí debo decir que me topé a una pareja de señores que iban solitos a chocarse, al parecer ambos tenían cataratas. Y estaban al igual que yo, esperando a que sus pupilas se dilataras.
Y yo, bueno, como siempre soy esa persona que hace plática a desconocidos, pues que me pongo a platicar con la señora. Ella decía que era la primera vez que le ponían estas gotas y que ardían mucho. Yo con toda mi experiencia le dije: sí, pero se pasa rápido, lo que no se pasa rápido es el efecto.
Es que el efecto dura más de cuatro horas y así se lo dije, me comentó que veían ellos dos solos en camión y pues como ya fue su turno de pasar, no continuó nuestra charla, pero me quedé pensando en como le harían ellos para irse.
Total que después de casi una hora me mandan llamar con el oftalmólogo que esta vez era una chica mas o menos como de mi edad y me hace pasar para revisar mis ojos.
Los ve y me dice lo que ya venía escuchando: Tienes una catarata muy avanzada en el ojo derecho, ya está madura y muy lista para retirar. En el izquierdo también pero es más pequeña, esa puede esperar.
Cuando termina pregunta mi edad, le digo que 36 que estaba cerca de cumplir los 37, y me ve como si no me creyera. O sea, yo se que me veo mayor de la edad que tengo, siempre ha sido así, pero en serio nací en el 83. En fin.
Hace la receta y me vuleve a preguntar la edad y le repetí lo mismo. Me manda con otra persona para que me de la cotización.
Pasé a otro consultorio y ahí me preguntaron si me operaría, les respondí que si, claro que no dije cuando y si con ellos.
El presupuesto era lo mismo que en los anteriores, 15 mil pesos solo la cirugía, entre estudios otros 2500, y el transporte, todo esto dando un total de 20 mil pesos.
Con mucha desilusión y una posible fecha salí de ahí. Como deben suponer, con la mirada muy borrosa, lente oscuro y caminando hacia el camión.
Cuando estaba arriba me topé a la misma pareja que no sabían donde bajarse para tomar el camión que los llevaría a su casa y pues ya les dije donde bajarse para que pudieran acceder a ella, fue donde yo misma me bajé para tomar mi ruta.
La intervención.
Cuando les comento a mi familia que ya había una fecha y que posiblemente recibiría ayuda, pues estuvo bien, había esperanzas. Pero estas cada vez se fueron haciendo pequeñas pues no tenía respuesta por parte del club que me ayudaría.
El tiempo fue pasando y nada, hice una pequeña actividad con mi amiga/colega pero claro lo obtenido no era suficiente. Necesitaba mucho más.
Un día mis hermanas me dijeron que no podía seguir así, que debía hacer algo para juntar dinero pero ya porque la fecha fijada estaba cada vez más cerca y yo ya no veía.
Pensamos en seguir haciendo actividades, vender comida, cualquier cosa para obtener fondos y operarme.
El pequeño detalle es que no tenía tiempo y tampoco podía sola, así que me llevaron con una psicóloga.
Yo no aceptaba que no podía sola con esto y que necesitaba la ayuda de todos para poder lograrlo.
Me costó y mucho hacerlo. Pedir ayuda, darme cuenta que en esta ocasión no podía sola y que no estaba mal decirlo.
En mi experiencia puedo decir que todas las veces que he pedido ayuda o un favor, en primer lugar debo tener mucha confianza en la persona que lo hago y dos, ya le di mil vueltas y me acerqué a hacerlo.
Ah y la mayor parte del tiempo que lo hacía recibía una respuesta negativa entonces lo hacía yo cuando se podía.
Mi miedo era perder mi trabajo, pues si se llegaban a enterar que estaba solicitando el apoyo de todos podría meterme en problemas pero Rosie, la psicóloga me dijo: “Si te quedas ciega en tu trabajo te van a despedir porque no les sirves más y te van a sustituir muy pronto. Tu te quedarás ciega, sin trabajo y sin poder trabajar”
Esas palabras fueron el impulso que necesitaba para atreverme a dar ese paso y mandar un mensaje de auxilio.
Continuará….






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