martes, 14 de mayo de 2019

Mi primer gran aventura


Primera parte.

Una gran oportunidad
Fue a principios de febrero cuando se lanzó la convocatoria en el grupo de la Red Municipal de Mujeres Periodistas de Reynosa, (al que por cierto pertenezco desde que inició aquí en Reynosa) para asistir al VII Encuentro Internacional de Mujeres Periodistas que se realizaría en mayo en la ciudad de Montevideo, Uruguay.
Claro que yo en ese momento ni atención le puse porque no tenía ninguna posibilidad de ir, debido a que mi trabajo y economía no me lo iban a permitir, o al menos eso pensaba yo.
Sin embargo, una amiga me mandó mensaje para preguntarme si iba a ir y le comenté que obviamente no, que cómo. Me dijo que no era tan caro como parecía y que me animara pues ella iría y otra amiga también, además de que sería una experiencia irrepetible. 
Ya en anteriores ocasiones había visto como iban y disfrutaban de grandes momentos, entonces, lo consideré.
Lo pensé seriamente, la verdad pues asistir significaban muchas cosas que tenía que evaluar, sin embargo no lo pensé más y me inscribí, total no había nada que perder y si mucho que ganar.
El tiempo iba pasando mientras cotizábamos precios de vuelos, paquetes, hoteles y definíamos el tiempo que estaríamos en el lugar, cuando nos íbamos a ir y todo en general
Obviamente si íbamos a Uruguay era casi obligatorio pasar antes por Argentina y claro, la Ciudad de México. Así le hicimos y organizamos toda una gira.
Antes de continuar, debo aclarar que jamás había salido de mi lugar de nacimiento, lo más lejos que había visitado era Monterrey y La Isla del Padre, visitar esos lugares tan lejanos no pasaban por mi mente.
Después de varias reuniones en donde acordábamos las fechas de salida, los gastos que necesitábamos y las actividades que realizaría para poder juntar el dinero con el que me iba a ir y vivir durante ese tiempo,  decidimos que sería lo mejor irnos unos días antes de la fecha fijada, así aprovecharíamos el más tiempo posible en cada lugar.
Fue el momento de pedir mis vacaciones en el lugar donde trabajo, cabe decir que en cinco años no me los había tomado mas que cuando mi mamá tuvo una cirugía y los necesité.
Ya con boletos comprados (o eso pensábamos) y con una fecha segura, los pedí y después de algunos detalles, por fin me los dieron.
Unos días antes de la fecha fijada resultó que los boletos de avión no se habían comprado, por alguna extraña razón solo uno de los cinco boletos habían sido confirmados.
Todas entramos en shock porque habíamos conseguido muy buen precio, total que se compraron otros dos y ya no se pudieron dos más, al final se compraron todos pero cada quien con diferente ruta. Si, complicado, pero Dios así lo quiso.

Mi primera vez en un avión
Como ya lo mencioné, nunca había viajado tan lejos por lo que jamás había volado en avión, así que todo esto, el viaje, el vuelo, la aventura, era nuevo para mi.
Una amiga, como siempre, trató de asustarme metiéndome miedo para yo sentirme nerviosa, que creánme, no lo necesitaba ya tenía suficientes nervios y miedo por mi misma, así que sólo me dejé llevar y traté de relajarme.
Al subir al avión buscamos nuestros asientos, como era de esperarse, me tocó ventanilla lo cual vi de buena gana al principio pues iba a ser interesante ver todo el proceso de elevación y vuelo. Claro, después me arrepentí un poco.
Mis manos sudaban y el avión aun no se movía. Estaba realmente nerviosa. Pero tranquila al mismo tiempo porque sabía que todo era parte de la aventura que estaba a punto de iniciar.
Por fin el avión se movió, y mis si, nervios aumentaron un poco. Cuando llegó el momento del despegue, si, fue raro, me dio un poco de miedo la verdad pero traté de calmarme y pensar en que todo estaba bien.
Estuve muy atenta a las indicaciones de las azafatas porque nunca lo había visto en vivo y a todo color. Por supuesto, mis amigas estaban distraidas en sus cosas ignorándome por completo.
Realmente pensé que me iba a marear o vomitaría por tantas cosas que me dijeron y como soy bien achacosa, creí que sucedería, pero no fue así. Fui valiente y solo sentí un poco de vértigo porque hasta eso, le tengo miedo a las alturas.
Como era de esperarse al estar al lado de la ventanilla, de vez en cuando volteaba para apreciar las vistas o paisaje como quieran llamarlo. Todo parecía como que le sucedía a alguien más y solo me lo estaban platicando. 
Era como ver en internet google maps.. jajajajajaja, sé que me escucho bien de rancho y lo que quieran pero en serio todo esto es nuevo para mi y quiero comentar mi experiencia, 
Así como cualquier gente en su sano juicio y de la misma manera que vi a muchos haciendo lo mismo, tomé algunas fotos, las cuales no se aprecian tan bien debido a que estaba justo en las turbinas del avión, pero hice lo que pude.
Hubo un poco de turbulencia, la cual hacía que mi corazón latiera mas fuerte y me pusiera más nerviosa y aunque me dijeron que era leve, que eso realmente no era considerado turbulencia, para mi que no tenía más experiencia que eso se sintió horrible y sólo pensaba: “esto apenas está empezando”.
Claro que después si me tocó una turbulencia más fuerte, pero no sentí como la primera vez, pues ya había estado en un avión por 10 horas, entonces, eso no me asustaba tanto.
La hora que hace el avión de Reynosa a la Ciudad de México se me hizo muy larga, pero creo que fue justo por que era la primera vez que volaba.
Cuando llega el momento de descender, me puse nerviosa, solo me asomé a la ventanilla nuevamente para poder ver desde arriba la Ciudad de México. Me encararon las vistas, hubo nubes que hicieron temblar un poco el avión, pero el aterrizaje no fue tan duro como esperaba, así que estuvo bien.

Bajamos del avión en busca de nuestras maletas para continuar con nuestra aventura, pues esto apenas comenzaba...


No se pierdan el resto de la historia... 

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