¡Oh Febrero!… “Mes del amor y de la amistad” La verdad creo que más que eso, sólo es el mes de la mercadotecnia, aun más que en Navidad.
Y aunque soy una romántica de closset que ama escuchar, leer, ver y contar historias de amor, no puedo evitar que mi corazón se rompa cuando descubro la realidad de las cosas.
Y no, no es que el amor no exista. Claro que existe, lo puedes encontrar en tu familia, tú mascota, en tus amigos, en tí mismo pero muy difícilmente en alguien más. Es decir, en una pareja o inclusive a veces en amigos.
¿Por qué digo esto? Bueno, no es por que la vida me haya maltratado mucho al grado de no poder confiar en los hombres a nivel pareja, no, pero es que en mi corta existencia he visto muchas cosas que me han hecho poner en duda todo eso que se dice del amor.
Y esto lo costaré el pasado 14 de febrero. Si, la verdad mi corazón se rompió un poco. Y no, no fue el hecho de que nuevamente pasé un San Valentín sola, no, esta vez hice algo diferente. Trabajé en una florería como repartidora y hoy les voy a contar lo que vi y escuché ese día.
Toda una aventura
Pues resulta que un amigo de mi hermana tiene una florería y nos pidió ayuda para el Día de San Valentín, pues dice que es un día que no se da abasto con los pedidos y venta de arreglos florales.
Total que ambas aceptamos, ya que a quien le amarga un dulce y ese ingreso extra nos venía bien.
Estuvimos ayudando un poco, días antes limpiando flores y yo con todo el dolor de mi corazón tenía que tirar los pétalos, y es que me gustan mucho las flores.
En fin, antes de las 8 de la mañana ya estábamos en la florería en donde desde muy temprano estaban llegando clientes para llevarse algunos arreglos, desde los más sencillos hasta los más costosos.
La primera entrega queme tocó fue un lindo arreglo en un florero de cristal con un listón rosa. La verdad muy bonito, sencillo pero elegante. El florista me dijo: “Ni modo, te tocó llevar el de la amante”. Y yo así de: ¿Qué? Y me dijo: ”Si, el vato contrató el mismo servicio de florería para su esposa y para su amante”.
Ya cuando iba en camino, pensé, ok al menos el más grande será para la esposa.
Debo confesar que pequé de curiosa y leí la tarjeta que decía: “Felicidades, mi amor. Gracias por tanto amor”. Si yo no supiera lo anterior, me hubiera derretido.
Pero al llegar nuevamente al local me dice la otra chica: ”acompáñame a mi recorrido porque llevo este arreglo”. Debo decir que era muy parecido al que acababa de entregar, solo que era más grande, con un listón rojo. El otro chico me dijo: “Este es el de la amante y ten mucho cuidado porque el tipo es muy especial”.
Y yo me quedé pensando, ¿pues no acabo de entregar el de la amante? y el chico que me había dado el primer arreglo lo dijo en voz alta, pues él también se quedó con esa duda, y la chava con la que yo iba dijo: “No, yo lo atendí, el anterior era para la esposa y este era para la amante”. Es decir, el tipejo le estaba dando el arreglo más grande a la ”otra”.
En el camino mi compañera me decía que ella conocía a la pareja, que eran jóvenes y que tenían apenas cinco años de casados, una niña pequeña y uno en camino. Por supuesto me dio un poco de coraje también. ¿Cómo pueden los hombres ser así?
En fin total que llegamos al lugar en donde se encontraba la otra chica, pero antes, si, la verdad me ganó otra vez la curiosidad y leí la tarjeta. La verdad no recuerdo exactamente lo que decía pero era algo así: “Como una estrella, insoportablemente bella”.
Finalmente mi compañera se baja a entregar el ramo y yo espero en el carro. A los pocos minutos sale y me dice: “¡Es una zorra! Claro que ya tenía otro arreglo ahí, otro más grande y de otra florería” y yo ¡Zopas! Me contó que al ver la tarjeta, soltó la carcajada y que ni atención le puso al arreglo. Pues no, teniendo otro más grande y según más bonito, pues como. Así que pensé, ”eso le pasa por pendejo”. Y es que como pueden ser así, teniendo una esposa joven y guapa (por lo que me dijeron) además de una linda familia, echar a perder eso por un momento de calentura, sin pensar en el daño que pueden hacer. En fin, me dio mucha tristeza.
Y las historias continúan
De regreso al local vi que estaba llena de hombres buscando el arreglo más bonito para su esposa o novia, pero me llamó mucho la atención un señor que no quería que un enorme globo con glitter lo tocara, pues su mujer “se la haría de tos“, y son sus palabras, no las mías.
Y estuvo parado como media hora, lejos de todos los arreglos florales y globos. Eso me hizo pensar que cuántas cosas no habrá hecho para que su mujer desconfiara tanto de él, porque no gente, nosotras no somos celosas nada más porque sí.
En eso llegó un joven, muy guapo que había pedido días antes un enorme corazón de madera que iba lleno de flores de todo tipo. Hermoso la verdad, pero bastante caro, si me lo preguntas.
Total que el hombre quería que lo fuéramos a entregar junto con tres globos, a la escuela en donde su novia estudia, pero eso tendría que ser más tarde porque aun se estaba escurriendo el agua de las esponjas verdes u oasis del arreglo.
A los pocos minutos llegó el chavo otra vez pidiendo que si le pueden cambiar las flores y poner solo rosas rojas. Claro que eso no sólo iba a ser tardado, por la gran cantidad de pedidos que habían, sino que el precio se elevaría mucho pues al bendito corazón le caben más de 500 rosas y eso, pues salía bastante más caro.
Al final el chico, “no, así dejado” y los hombres que seguían esperando sus arreglos dijeron: “Que habrás hecho compadre, para que quieras pagar tanto”. Si, mi corazón tuvo una cuarteadura más. pues según entendí, los hombres mandan flores cuando quieren compensar algo que hicieron. Al final, todos ellos llevaron arreglos lindos y globos para sus parejas, que espero les hayan perdonado sus faltas.
Continuamos el recorrido.
Después de eso, me fui a dar otro recorrido en donde entregué algunos arreglos, uno de ellos iba para una chica que trabaja en un restaurante. Este si me gustó porque llegué, pregunté por ella y era ella con quien estaba hablando. Le dije: “Tienes este arreglo” y ella: ”Pero.. ¿De quién? ¿Cómo?” Le comenté que su arreglo llevaba tarjeta, pero aun así yo tenía el nombre del chico, se lo dije. Su cara fue de total sorpresa, realmente creo que por su cabeza no pasaba la idea de que “ese chico” le enviara un arreglo de flores. Fue lindo ver eso, la esperanza en mi renació.
También me tocó ver que una chica que enviaba un bello ramo de flores a otra chica, la que por cierto se sonrojó al recibirlo, al parecer todo era secreto.
Pero hubo otro caso que llamó mucho mi atención. Resulta que desde el 13 de febrero, el florista hizo un ramo con 200 rosas rojas, hermoso la verdad y ese me tocó entregarlo.
Jamás me imaginé que el destino de ese hermoso ramo sería para una de las colonias más pululares de la ciudad, es decir, sé que a lo largo de mi vida laboral juzgar a las personas por sus apariencias puede ser engañoso, pero es que en serio, después de ver lo que vi, me quedé más impactada.
Al llegar a la dirección que me dieron y según las señas recibidas, volví a ver y busqué en google mas y efectivamente era el lugar. Una casa de madera, pequeña con la puerta toda rota, y casi en ruinas. Llamé al número que me dieron para ver si salían porque después de tocar nadie salió. Me responde la mujer y me dice que ahorita no están ahí, sino a una cuadra más abajo.
Cuando la veo, me topo con una mujer no muy alta, morena, muy morena con el cabello rubio, amarillento. Con un maquillaje cargado y traía una blusa negra con letras doradas. Si, una buchona cualquiera.
Lo primero que bajé fue el enorme oso de peluche que iba con las flores, claro que ella se emocionó y pensó que era solo eso, hasta que le dije que me esperara, y fue cuando saqué el gran ramo. Si, ella estaba emocionada, pero no era para menos, si yo me emocioné al entregarlo, quiero pensar que ella estaba más feliz.
Pero mientras iba a mi otro destino, me quedé pensando: “¿Por qué gastar tanto dinero en un arreglo de flores cuando tienes una puerta, una casa en esas circunstancias? Y pues no, hay cosas que no entenderé jamás.
La siguiente parada fue a una universidad, ahí si le tuve que llamar a la chica porque la verdad encontrar a alguien en una escuela, está cañón. Total que ella desconcertada me dice que me ve en la entrada.
Ahí estaba yo con un gran ramo de 60 rosas en la puerta de la universidad, mientras veía como una joven chica acompañada por dos de sus amigos, quienes por cierto la iban grabando o transmitiendo en vivo por facebook, preguntándole: ¿Quién te manda un ramo de flores? Y pues ella decía que no sabía quien puede ser y en esta ocasión yo no supe decirle porque no me dieron el nombre, pero tenía tarjeta, la cual no leí. Porque no, ya no leí más tarjetas… jajajajajaja.
Total que al llegar a la florería y hacer el comentario, me dijo la chava que atendía: “Que raro, el arreglo lo envió su esposo, claro que debe saber quien se lo mandaba”.
Y en la florería...
Pero la cosa no terminó ahí, porque en la tarde llamó un cliente reclamando que su arreglo, que contaba de una caja tipo baúl con rosas, girasoles, chocolates y un pequeño oso de peluche con un enorme globo, no había sido entregado a su novia.Al revisar con los que fuimos a entregar esa tarde y según la ruta, uno de los repartidores dijo: “si, yo lo entregué, pero el papá salió bien molesto”. Claro que el cliente aun en la línea dijo: “Pues mi novia dice que no se lo entregaron”.
El chico encargado de la florería que estaba con el cliente al teléfono le explicaba que el repartidor le comentó lo sucedido. Que si había sido entregado su arreglo, que de hecho el papá de la joven recibido: “Según el repartidor, el papá salió muy molesto y diciendo que se habían equivocado, sin embargo la dirección si coincidía y el nombre de la chica”. Cabe decir que aún con la renuencia del señor se le fue entregado el arreglo.
También el repartidor comentó después: “Le pregunté si él era el papá de la chica y el señor sólo dijo: 'pues aquí vive', pero no quiso recibir el arreglo. Que le pregunten a él que le hizo, porque yo si se lo dejé”.
Tssss…. ¡No era el papá! La verdad si pensé muchas cosas sobre esa historia y realmente me encantaría saber en qué quedó todo.
Luego llegó un joven que quería un ramito de rosas rojas, claro que a estas alturas esas flores ya se habían acabado y solo quedaban rosas en tonos pasteles, hermosas, por cierto. Lo único que había eran arreglos ya hechos de rosas rojas, unas cajas redondas hermosas, pero si más costosas de lo que el pensaba pagar. Total que pidió mejor un girasol, con un poco de flores y un globo en forma de corazón en color dorado. Aunque el insistía en que le gustaría mejor un ramito de rosas rojas, nosotros comentábamos pues que ya no había, sólo lo que estaba en exhibición, pero al parecer era más de lo que el podía gastar. Al final, el compañero le dijo: “Mira compadre, con ese arreglo, te van a decir que si”… ¡Pues se lo llevó! Y no sólo eso, que pagó con la tarjeta de Coppel. Bien endeudado mi compadre con el fin de que la chica de sus sueños le diera el sí. Debo decir, que eso fue lindo.
En conclusión
Para terminar diré que aun me siguen gustando las flores. No, nunca me han regalado un arreglo o algo así, pero no pierdo la esperanza de que un día llegue el indicado que no se deje llevar por la mercadotecnia y me regale flores aunque no sea en San Valentín o solo para cubrir sus pecados, lavarse las manos o conseguir mi perdón.
Y aunque a veces crea que no existe el amor de pareja, otras veces creo que es real. No importa lo que diga la mercadotecnia, a mi me gustan las flores y los detalles bonitos todos los días.
Una vez leí una frase en un libro que dice: “El amor es una mentira, pero funciona”, sigo creyendo que existe, porque así como yo soy una buena mujer con sueños, ilusiones y que aun con el corazón roto cree en el amor, hay hombres buenos, con sueños e ilusiones, que también creen en el amor aun con su corazón roto.
P.D. Las fotos son de internet, las únicas mías son donde aparezco yo. No, esas florerías no son, solo que esos arreglos se asemejan y están bonitos... Para que no saquen conclusiones que no son...
P.D. Las fotos son de internet, las únicas mías son donde aparezco yo. No, esas florerías no son, solo que esos arreglos se asemejan y están bonitos... Para que no saquen conclusiones que no son...
me encanto.. wow que experiencia de san valentin.. que horror eso de los hombres y una que otra chica que igual pienso que caen en el defecto de dar un regalo costoso para enmendar las faltas cometidas, no soy alguien que comparta la ilusión de san valentin, ya que a decir verdad ha caído en dejar de ser el día del amor y la amistad para convertirse en el día del deudor jajajajaja...
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